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miércoles, noviembre 15, 2006

Contratos de Investigación "Ramón y Cajal" (4)

Hoy, en el periódico de El País, se ha publicado el siguiente artículo (os lo pego aquí abajo):

Casi 250 investigadores de la primera convocatoria de contratos Ramón y Cajal, creados hace cinco años para evitar la fuga de cerebros en España, terminarán sus contratos de aquí a enero de 2007. Otro centenar los acabarán a lo largo de 2007. El sistema español de ciencia y tecnología aún no ha ofrecido una posición estable a muchos de ellos. El Ministerio de Educación y Ciencia anunció ayer una salida de emergencia para "los casos sin ninguna solución estable antes del 31 de diciembre de este año", exactamente el mismo día que acababa el contrato de la mayoría.

Los contratados Ramón y Cajal son investigadores con currículos de primera fila y que han superado numerosas evaluaciones por expertos independientes. Pese a ello, decenas están viendo cómo se acerca el final del contrato sin ningún horizonte claro para poder continuar sus investigaciones de primer nivel.

La precariedad laboral de los investigadores no es una novedad y, de hecho, el programa Ramón y Cajal se presentó como un intento de emular la carrera científica anglosajona, en que tras cinco años de contrato, y una vez superado un proceso de evaluación, el candidato aspira a la estabilidad. El programa Cajal nunca prometió esto último formalmente, a pesar de que ése era su espíritu.

Tras cinco años, el balance del programa es dispar. El Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) resalta que "ha resultado muy beneficioso para el sistema porque ha permitido incorporar muchos investigadores de primera línea". La Asociación de Investigadores Ramón y Cajal (ANIRC) prefiere destacar que nació con "mucha falta de previsión", que se paga ahora.

En cualquier caso, la situación de los cajales en España es conocida ya en la comunidad científica internacional. La revista Nature Medicine publicó a finales de septiembre un artículo muy crítico con el programa Cajal.

Ayer, el secretario de Estado de Universidades e Investigación, Miguel Ángel Quintanilla, y la ANIRC mantuvieron una reunión en la que cotejaron cifras. Hay en torno a una veintena de cajales, 18 según la ANIRC y 11 según el MEC, "sin posibilidad de encontrar plaza antes del 31 de diciembre", admiten responsables del MEC. El ministerio encontró una salida "excepcional" para ellos: un contrato de un año financiado por el ministerio "que les da tiempo a buscar una solución". ¿Por qué esperar al último día? "Son casos excepcionales, y por tanto había que dar tiempo a ver si se solucionaban", responde un portavoz gubernamental.

Alejandro Mira y Mar Bastero, representantes de la ANIRC, no lo ven así. "Se ha esperado al ultimísimo momento para buscar un parche. Eso ha hecho que mucha gente haya tenido que buscar soluciones que no son nada óptimas. ¿Y qué pasará con los de enero? También quieren esperar a última hora"."Muchos se han ido fuera, aceptando plazas que les ofrecían con sus currículos; otros han dejado la ciencia", dice Mira.

También ayer se conocieron dos sentencias firmes que obligan al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a contratar indefinidamente a dos investigadores Ramón y Cajal por considerar que sus contratos, en la modalidad de "en prácticas", no eran los adecuados al perfil de los contratados, con experiencia laboral acreditada. Hay además otras dos sentencias similares pero no firmes. Y, según el bufete que representa a los demandantes, en el último año y medio el CSIC ha acumulado ya una treintena de sentencias en su contra por científicos que mantenía, a veces más de una década, en situación laboral inestable.

UN ARREGLO DE 2005 PARA UN PROGRAMA DE 2001
- En la primera convocatoria, en 2001, las universidades y el CSIC contrataron a 774 cajales. De ellos 437, según el Ministerio de Educación y Ciencia, ya tienen una plaza estable.

- La mayoría de los 242 investigadores que acabarán su contrato en enero tendrán que concursar a plazas o buscar un puesto por vía del programa I3, creado en 2005 para la estabilización de cajales.
- Por el I3, Educación financia los tres primeros años del contrato estable del investigador.

Como siempre, cuando los problemas no los soluciona el tiempo por sí solos (y de hecho, ¿cuando se han solucionado ellos solos sin hacer nada?) se buscan soluciones a última hora, deprisa y corriendo. Más que soluciones no dejan de ser parches. Chapuzas que no solventan los problemas si no que los aplazan durante cierto tiempo. No es muy normal que, a falta de unos días para que finalize tu contrato de trabajo, aún no sepas nada. Total, que más les da a ellos si puedes pagar la hipoteca o puedes comer tres veces al día, si esto no les afecta a ellos ...

¡Cómo se nota que quien diseña todas estas soluciones no las sufre en carne propia! Si realmente las sufrieran otro gallo cantaría ... Así va este país. Realmente escandaloso.

viernes, junio 23, 2006

Contratos de Investigación "Ramón y Cajal" (3)

Hoy ha salido publicado en la prestigiosa revista Science la siguiente nota:

ScienceScope [Science 23 June 2006: Vol. 312. no. 5781, p. 1727]
Young Spanish researchers are up in arms following recent comments by a government minister who referred to them as "postdoctoral and temporary." The roughly 2500 scientists, most Spanish-born, were lured back to their home country --many from tenure-track jobs abroad-- for a fellowship program that promised "their integration in the Spanish science system." Now, with the first 5-year contracts in the Ramón y Cajal program nearing their end, many institutions have yet to offer secure employment, despite recent funding incentives from the government, although precise figures are not available. Newly appointed Secretary of State for Universities and Research Miguel Ángel Quintanilla's words, published in the Spanish newspaper El Mundo, have only added to the scientists' discontent. The National Association of Ramón y Cajal Researchers deplored Quintanilla's "disrespectful and burlesque attitude." But the Ministry of Education and Science says it gave "generous" incentives to universities and research centers and "can't oblige [institutions] to contract anyone."

Como ya dijo Francisco J. Tapiador en su Carta al Director publicada en el periódico de El País hace unos días (teneis su carta íntegra un poco más abajo), fastuoso ... Las recientes declaraciones del Sr. Quintanilla incluso tienen repercusión a nivel mundial ... ¡ahora si que somos europeos! ¡Hay que ver que nivel tenemos!

domingo, junio 18, 2006

Contratos de Investigación "Ramón y Cajal" (2)

Hoy ha salido publicada en la sección de Cartas al Director del periódico El País una carta de Francisco J. Tapiador titulada "Ramones y Cajales y tenis".

La carta es una contestación a las declaraciones que hizo el Sr. Miguel Ángel Quintanilla, actual secretario de Estado de Universidades e Investigación, al periódico El Mundo el día 14 de Junio de 2006. A la pregunta de:

"Por otro lado, a los investigadores del Programa Ramón y Cajal se les acaba el contrato ya y no saben qué será de ellos"

el Sr. Quintanilla, soltó la brillante perla:

"Los cajales son contratos de postdoc y temporales y no podemos obligar a nadie a que contrate indefinidamente a una persona si lo hizo sólo por unos años. Creamos un programa de ayuda para su integración y está dando resultados. Muchos han optado a plazas permanentes. Otros se irán fuera, pero es inevitable. Dicen que se van porque aquí no les hacen caso. Pues qué pena ... Habra que incentivar a las universidades, pero no podemos dramatizar. El problema no es tanto que se vayan. Lo sintomático es los pocos investigadores que vienen aquí de fuera".

La carta de respuesta de Francisco J. Tapiador dice:
"En el tenis, el ranking de la ATP clasifica a los tenistas según sus victorias en torneos. Todo el mundo sabe que el cabeza de serie número 2 es Nadal, y pocos sabrán quién es el 125 de la serie. En ciencia, el sistema es parecido. El número de artículos en revistas serias hace las veces de los torneos. Alguien que ha publicado en las mejores revistas equivale a alguien que ha jugado, y ganado, muchos torneos. Si uno sólo juega al tenis en su pueblo con los amigos, su ranking en la ATP no va ser muy alto, aunque los machaque a todos por 6-0. Ante las recientes declaraciones del secretario de Estado de Universidades e Investigación, Miguel Ángel Quintanilla, sobre los RyC, en las que nos considera equivalentes a los recogepelotas de un torneo de tenis de pueblo, creo que los españoles tienen derecho a saber que los RyC son los que en España juegan y ganan los torneos, mientras que muchos catedráticos como Quintanilla, que se permiten decir que el que se va a investigar fuera es porque quiere y que él no puede hacer nada, jamás han ganado un torneo fuera de su pueblo. Como muestra, un botón. Yo, que soy un Ramón y Cajal de los jovencitos y vagos, tengo ocho artículos en revistas de impacto. La ministra y catedrática Cabrera, sólo dos. Y el catedrático Quintanilla, que dirige la política científica de este país, uno. Como diría Forges, fastuoso."

Estoy totalmente de acuerdo con la carta de Francisco J. Tapiador. Las declaraciones del Secretario de Estado de Investigación son insultantes. Parece mentira que el Sr. Quintanilla sea el Secretario de Investigación. Lo primero que debería haber hecho es leerse el programa de Incorporación de Investigadores "Ramón y Cajal" antes de haber hecho semejantes declaraciones. No se puede opinar si no se conoce la materia. De lo contrario se corre el riesgo de decir lo que ha dicho. Y no es verdad lo que el Sr. Quintanilla dijo porque:

1.- El extinto Ministerio de Ciencia y Tecnología no creó el Programa "Ramón y Cajal" como un programa de ayudas tal y como dice, si no un sistema de selección e incorporación de investigadores al tejido científico y tecnológico de España. Se estaba creando un sistema de "tenure track" al estilo americano. En esos momentos (y por desgracia aún lo continúa siendo) España era el país de la Unión Europa con el número de investigadores por cada mil habitantes más bajo.

2.- El Programa "Ramón y Cajal" no nació con la voluntad de contratar doctores dentro de un grupo de investigación (como serían los contratos que se obtienen dentro del programa "Juan de la Cierva") si no que se crearon con la voluntad de que cada investigador que tuviese un contrato "Ramón y Cajal" pudiese crear su propio grupo de investigación. Es decir, pudiese pedir sus propios proyectos de investigación, tener sus propios becarios, personal técnico, etc ...

3.- La contratación a través de este programa implicaba que, una vez finalizado dicho contrato, el organismo contratante se comprometía a proveer de una puesto de trabajo con caracter permanente. En esos momentos no estaba claro bajo que figura se haría dicha incorporación. Lo que era evidente era que este tipo de contrato no era uno temporal como los anteriores ... por tanto, eso que, una vez acabado el contrato "Ramón y Cajal" el investigador tenía que volver a irse al extranjero es simplemente mentira.

4.- "Pues que pena ...". Esta frase no merece comentario alguno. No, no es verdad. si que lo merece, pero por respeto al Sr. Quintanilla no lo voy a hacer ...

5.- Dice que el problema no es que se vayan científicos a trabajar al exterior. Pues me temo que si que lo es. Es un problema muy grave en mi modesta opinión. España no es un país rico, y por tanto, tiene que intentar optimizar al máximo sus recursos. Esto implica que tiene que intentar sacar el máximo rendimiento de todas inversiones económicas. Formar a un investigador requiere un gran esfuerzo económico, porque implica muchos años de preparación y formación: cinco o seis años para realizar la Tesis Doctoral, más dos o más años en el extranjero para perfeccionarse y aprender otras técnicas complementarias en los mejores laboratorios, más contratos en España ... y justo cuando esa persona está totalmente formada y lista para devolver a España toda la inversión económica en forma de avances en la investigación de su campo, patentes y formación de otros investigadores, entre otras, justo en ese momento se le rechaza y se le obliga a irse a otro país que sacará todo ese provecho sin haber invertido un céntimo. ¿Tanto dinero y lujo tenemos en esta país como para permitirse estos caprichos de desperdiciar un capital humano tan valioso?

6.- Dice que lo sintomático es los pocos investigadores que vienen del extranjero. Estoy de acuerdo con él en ese punto. ¿Cómo van a venir si los salarios en España son, como mínimo, la mitad de lo que pagan en otros países europeos como Alemania o Francia, o los EE.UU.? ¿Cómo van a venir si para convalidar su título de doctor hay que pasar un auténtico calvario administrativo que puede durar hasta la friolera de 3 años (multitud de papeles absurdos, todos traducidos al castellano ¡como no!)? ¿Cómo van a venir si cuando piden un proyecto de investigación del Plan Nacional se pueden encontrar que les recortan sus presupuestos a niveles incomprensibles porque no hay dinero?

No si es que la ciencia española continúa estando anclada en la Edad Media ... y opiniones de los gestores de la ciencia como el Sr. Quintanilla no hacen más que reafirmarme en mi opinión.

lunes, junio 05, 2006

Contratos de Investigación "Ramón y Cajal"

Ayer, en la portada del periódico El País, y en las páginas 49 y 50, salía publicada un extenso reportaje sobre los contratos de investigación "Ramón y Cajal". Quien posee un contrato de este tipo se le conoce en el mundillo de la investigación como un "cajal".

Estos contratos fueron puestos en marcha en 2001 por el Gobierno del PP como un intento de paliar la acuciante falta de investigadores en España. El número de investigadores por cada 1000 habitantes es de 4.5, el más bajo de Europa. Con estos contratos se intentaba retener los investigadores que trabajaban en España en condiciones precarias y se ofrecía una buena perspectiva de trabajo para aquellos investigadores que desarrollaban su labor en laboratorios extranjeros y quisiesen volver a su tierra.

El Gobierno del PP vendió estos contratos como un sistema de "tenure track" al estilo americano. Es decir, después de un riguroso sistema de selección, se contrataba a los mejores científicos por un período de 5 años en los que se les evaluaba anualmente, y si superaban dicho período satisfactoriamente, el contrato se tornaba en indefinido. Ni que decir que la iniciativa fue muy bien recibida por todos los que nos dedicamos a la investigación. ¡Por fín alguien que definía de forma clara cual era la carrera investigadora que había que seguir en este país! El por entonces Ministerio de Ciencia y Tecnología (actualmente desaparecido e integrado en el Ministerio de Educación y Ciencia) pagaba íntegro el primer año de salario, pero a partir del segundo año hasta el final del contrato, la institución que acogía a los contratados "Ramón y Cajal" debía costear una parte proporcional del mismo que iba incrementándose cada año (el segundo año ese porcentaje era del 10%, el tercero del 20%, el cuarto del 30% y el quinto del 40%).

El espíritu de los contratos era genial; pedían proyectos de investigación innovadores y, a cambio, daban independencia para trabajar, crear tu propio grupo de trabajo y poder solicitar tú mismo financiación para llevar adelante tus propias ideas. Tras la primera convocatoria (que fue muy dura) se vió que, lo que sobre el papel era genial, a la práctica era imposible de realizar.

En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde yo trabajo, para poder optar a solicitar un contrato necesitabas que un investigador de la carrera funcionarial te avalase, ya que dicho investigador debía hacerse cargo cada año del 25% de la parte tu salario que debía pagar el CSIC. Para colmo, los contratos que se firmaron eran en prácticas. Durante el primer año se percataron que los contratos eran ilegales porque violaban flagrantemente la Ley de los Trabajadores: la ley decía que si estábamos contratados en una misma empresa un período superior a dos años pasábamos a ser personal fijo. ¡Llegaron a modificar la ley para dar cabida a estos contratos! La idea del "tenure track" desapareció rápidamente del vocabulario de los políticos responsables de la aplicación de los contratos "Ramón y Cajal" y empezaron a decir que estos contratos no implicaban la estabilización de los contratados. Ya verían que harían cuando los primeros contratos empezaran a finalizar ...

Yo pasé a ser "cajal" en 2003 (o sea en la tercera convocatoria), después de dos años y medio en el Departamento de Geología del Real Museo de África Central de Bélgica (dos años con una beca postdoctoral del Ministerio de Educación y Ciencia y seis meses con un contrato a cargo de un proyecto belga), dos años y medio en el Departamento de Ecología de la Facultad de Biología (Universitat de Barcelona) con dos contratos de Reincorporación de Doctores al Sistema español de Investigación, y varios contratos en prácticas en el Instituto de Ciencias de la Tierra "Jaume Almera" adscrito al CSIC.

En general se ha considerado a los "cajales" como becarios de alto nivel más que investigadores independientes, no se les ha dado la libertad de investigar sino que han continuado dependiendo del investigador que ha cofinanciado el contrato, no han podido solicitar financiación para desarrollar sus ideas.

Concretamente, en el instituto donde trabajo esta situación no se ha dado. A mí, siempre se me ha tratado como investigador. Pero conozco bastantes casos en otros institutos del CSIC y de otras Universidades (como el caso relatado por la notícia de El País) que claramente han puesto de manifiesto que nunca se quiso aplicar el espíritu con que nacieron estos contratos.

¿Cómo lo iban a aplicar? En ciencias de la tierra, en el ámbito donde yo me muevo, los grupos de investigación son muy pequeños (2 - 3 investigadores y muy raramente superan los 5 miembros) pero en otros ámbitos, como la bioquímica o la genética, donde los grupos son enormes (40 personas o más). En estos grupos se mueven grandes cantidades de dinero y hay una imperante necesidad de obtener resultados punteros casi de inmediato. A la cantidad ingente de becarios predoctorales que estan produciendo datos sin parar hay que sumar bastantes doctores, con contrato temporal, que procesan dichos datos y pugnan por obtener una posición estable. En grupos tan grandes se necesita una estructura jerárquica muy fuerte (el jefe es prácticamente un dios) y hay una competencia interna atroz. ¿Cómo estos jefes iban a permitir que se independizaran los doctores que realmente estan tirando del carro en estos grupos de investigación? ¡Si esto sucedía, colapsaba el grupo de investigación! ¡El jefe sin grupo! No lo podían permitir. Resultado: los "cajales" continuan siendo considerados "becarios". De lujo, pero a la postre becarios.

En España, la ciencia sigue siendo medieval. ¿Para cuando una reforma de verdad?