martes, febrero 13, 2007
Objetivo: Luchar contra el efecto invernadero
¿Por cierto, no se os ocurre ninguna?
Published online: 9 February 2007; | doi:10.1038/news070205-16
$25 million prize offered to capture carbon
Could you invent the best device for absorbing greenhouse gas?
Olive Heffernan
A multi-million dollar prize is on offer to anyone who can invent a device that will remove significant amounts of carbon dioxide from the atmosphere. As one of the largest science prizes on offer, it is likely to attract huge interest globally in a bid to combat climate change.
The initiative was launched today by British billionaire entrepreneur Richard Branson and former US Vice-President Al Gore in London.
The US$25 million 'Virgin Earth Challenge' Prize can be claimed for any invention that will remove "significant" amounts of carbon dioxide from the atmosphere — perhaps in the order of a billion tonnes a year. Current global emissions are more than 7 billion tonnes per year.
"The winner must be able to demonstrate a commercially viable design which will result in the net removal of anthropogenic, atmospheric, greenhouse gases each year for at least ten years without countervailing harmful effects," state the written rules of the competition. It must "contribute materially to the stability of the Earth's climate".
The winning entry could be anything from manufacturing bacteria to install in industrial emissions pipes, to creating a system that buries CO2 underground, or even inventing artificial trees to breathe in the gas from the air.
Fierce competition
A panel of noteworthy scientists and environmentalists will oversee the innovations. Among the panellists are NASA climate scientist James Hansen; inventor of the Gaia theory, James Lovelock; UK environmentalist and retired diplomat Crispin Tickell; and Australian conservationist and author Tim Flannery.
The competition is officially open for at least the next five years, during which the judges will meet annually to consider any submissions.
"We want to use it to encourage leadership and innovation," says Tickell. It is likely that many known technologies will be perfected and put forward for the prize, he says, but they hope it will also encourage the pursuit of new technologies.
One possibility to remove significant quantities of CO2 from the atmosphere is to capture it from the emissions from power plants and storing it beneath the seabed in gas, liquid or solid form, a process referred to as carbon capture and storage. Already a key area of research, this technique could be a likely contender for the prize in light of amendments to an international agreement governing the dumping of wastes at sea. Due to take effect on 10 February, the amendments will allow carbon dioxide to be stored permanently in structures under the seabed.
Proposals already abound to store CO2 in decommissioned oil and gas wells, or to transform it into stable liquid or frozen solid states for burial. One famous Norwegian project that began to bury its CO2 ten years ago has so far managed to squirrel away 10 million tonnes of the gas.
But storing it underground has raised concerns that, over time, the gas might leak back into the ocean and atmosphere.
Another possibility to bag Branson's prize is in efforts to suck CO2 directly from the air. 'Air capture' is in its infancy as a technology. Some proposed methods include using chemicals to absorb the gas —'artificial trees' would use an absorbent coating of something such as calcium hydroxide on multiple slats or 'leaves' that would suck up the CO2. This does, however, mean that the coating needs to be recycled and refreshed.
A team at the University of Calgary, Canada, has made a device in the lab that sprays sodium hydroxide into a large air-filled tube to remove the carbon. They envision towers standing more than a hundred metres tall and a hundred metres wide that could suck up the CO2. Current technologies, they say, could see carbon sucked from the air for about $200 to $500 per tonne1.
Part of the solution
Tickell calls the prize "a symbolic gesture". "We should not think that technology will be the only solution. We need to realise that this is a societal problem," he says.
"This is the beginning of a period of transition and we can't expect it to happen tomorrow. We need to start thinking differently as a society," says Tickell.
Reducing emissions will also be a key part to the lowering of greenhouse gas levels. Branson owns Virgin airlines, which is responsible for emitting thousands of tonnes of CO2 into the atmosphere every year. Branson has pledged to reduce these emissions, and to invest in climate change initiatives (see 'Virgin boss aims to save the planet').
The prize will be won sooner or later, Tickell says. He just hopes it won't take 60 years to be claimed, as did the infamous prize for a device to determine longitude at sea.
sábado, febrero 10, 2007
En España, la temperatura será 8 grados más alta a finales del XXI
Conclusiones de un informe del Ministerio de Medio Ambiente
La temperatura máxima en España hasta finales de este siglo puede subir hasta ocho grados, dos más de lo calculado en el último informe internacional del grupo de expertos de naciones unidas para el cambio climático (IPCC) que fue presentado la semana pasada en París. Es una de los principales conclusiones del Informe sobre Escenarios Climáticos Regionalizados para España, que presentará el próximo martes el Ministerio de Medio Ambiente.
El Informe sobre Escenarios Climáticos Regionalizados para España ha utilizado tres modelos regionales diferentes y apoya la idea de que el recalentamiento global provocado por las emisiones de Co2 afectará, de forma más negativa, a nuestro país.
Según los mapas de temperaturas que incluye este informe, este aumento de la temperatura (sin precedentes en la historia reciente de la península Ibérica) afectará primero al Mediterráneo y a la cornisa cantábrica (del 2011 al 2040), pero esta subida del termómetro se trasladará también en sus valores más altos (de hasta ocho grados) a la zona centro, Andalucía, Extremadura y las dos Castillas durante las últimas décadas de este siglo.
Este aumento progresivo de la temperatura en España provocará también un descenso importante en las reservas de agua, porque aumentará el índice de evaporación del suelo, sobre todo, durante los meses de verano.
Los ecologistas piden medidas
Tras conocerse estas negativas previsiones, Pablo Cotarelo, de Ecologistas en Acción, ha recordado en la Cadena SER que España será uno de los más perjudicados por el cambio climático. Por eso ha exigido "medidas ambiciosas y urgentes desde ya" para evitarlo.
Desde Greenpeace, Juan López de Uralde ha señalado que el resultado del informe reafirma la necesidad de cambiar la política energética. "Hace falta una nueva política energética que nos saque de los combustibles fósiles", ha asegurado.
Me gustará ver este informe ... espero que el Ministerio de Medio Ambiente lo haga público pronto porque quiero leérmelo. En cuanto lo vea, ya os pondré aquí un enlace a él para que también lo podais leer. Sobre todo porque me gustará ver cómo han calculado esos 8 grados de incremento. Como dice la notícia, son dos grados más que el peor escenario calculado para el nuevo informe del IPCC. Y es que 8 ºC son muchos grados. El tránsito de la última gran crisis climática que marca el final de las condiciones glaciares (que en la nomenclatura científica se denomina el Drías Reciente o Younger Dryas y que se sitúa hace 10.000 años) a las actuales implicó un incremento de sólo 6 ºC
... pues no quiero ni imaginarme lo que puede suceder si la temperatura incrementa 8 ºC ...
(Lo que me molesta de las notícias sobre cambio climático es que los periodistas siempre preguntan a los ecologistas ... ¿es que sólo ellos pueden opinar?¿Y los científicos no tenemos nada que decir?¿O es que es más sensacionalista preguntarles sólo a ellos?)
jueves, febrero 08, 2007
El ex-vicepresidente de USA, Al Gore, en Madrid
Al Gore: "Tenemos lo necesario contra el calentamiento, salvo voluntad política"
El ex vicepresidente de EE UU se declara en Madrid escéptico sobre la opción nuclear
Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos, profeta superventas del calentamiento, conciencia mundial ecologista, candidato al Nobel de la Paz y probablemente la persona que más ha hecho por divulgar el cambio climático, se dio ayer un baño de fama en Madrid. Ante un público entregado, Gore realizó una presentación idéntica a su película Una verdad incómoda: detalló que los niveles de gases de efecto invernadero superan ahora los alcanzados en 650.000 años y pronosticó sequías, olas de calor y huracanes cada vez más virulentos. Aun así, dejó un mensaje de esperanza. "Tenemos lo que necesitamos para frenar el calentamiento, salvo la voluntad política. Y ése sí es un recurso renovable".
Al Gore llegaba a Madrid invitado por el Ayuntamiento de Madrid en el momento oportuno. Cinco días después de que el informe de Naciones Unidas sobre el cambio climático zanjase las dudas científicas sobre si la causa es la mano del hombre en forma de quema de petróleo y carbón. "El cambio climático es como la ley de la gravedad, que afecta a todos y que no es objeto de discusión política. Los escépticos desaparecen más rápido incluso que los glaciares", ironizó.
Gore, que la víspera se había reunido con Zapatero, tuvo una breve charla con la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y se fotografió junto a Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid. En su presentación, un espectacular audiovisual, Gore explicó que el deshielo de los glaciares del Himalaya amenaza el abastecimiento de agua del 40% de la población mundial, ya que China, la India y la mayoría de Asia beben del agua del deshielo. Del Ártico al huracán Katrina y de Groenlandia a la Antártida, Gore presenta los problemas del calentamiento de forma precisa, repitiendo casi palabra por palabra la película. Se nota que lleva años recorriendo el mundo con el discurso. "Estamos sobrecargando la naturaleza", insistió.
En los 20 minutos que dedicó a responder preguntas del público (salpicado de empresarios, políticos y responsables municipales) lanzó un mensaje de que hay tiempo para hacer algo. "Estoy cansado de que los mismos que durante años negaron el problema ahora digan que es demasiado grande para atajarlo. El problema del cambio climático es moral, no político. Tenemos que elegir si para nuestros hijos seremos la generación egoísta que destruyó la Tierra o la que afrontó la amenaza. Pero para eso hace falta coraje".
El ex vicepresidente de Estados Unidos sostuvo que no hay conflicto entre reducir las emisiones de gases de efecto invernadero -algo que implica quemar menos petróleo y carbón- y crecer económicamente: "Se puede reducir la polución y mejorar la economía". Como ejemplo puso las marcas de coches estadounidenses, que se oponen a los límites de emisiones y cada vez venden menos. Al otro lado, las marcas japonesas se exportan a medio mundo gracias precisamente a su bajo consumo y contaminación. "Esta crisis es también una oportunidad", sentenció.
Gore apostó por las energías renovables, el ahorro y la eficiencia aunque dijo ser "escéptico sobre la energía nuclear: "No creo que sea una parte significativa de la solución. Los problemas de seguridad y de los residuos se resolverán pero aun así las centrales son muy caras y se tarda mucho en construirlas". Además destacó los problemas geopolíticos y de armas nucleares que conllevaría un boom nuclear.
Como colofón, y preguntado por la senda que hay que tomar para frenar el calentamiento, Gore pidió más acción a los países ricos porque sólo así China se sumará a un protocolo de Kioto "más duro": "Sólo nos falta la voluntad política. Y ése sí es un recurso renovable". Allí, citó a Machado al que se refirió como "poeta latinoamericano", algo que corrigió con los murmullos del público: "Pido perdón pero yo lo conocí en Latinoamérica. Espero que los traductores conozcan los bellos versos en español: Caminante no hay camino. Se hace camino al andar...".
En el ambiente flotaba que, de haber llegado a presidente no habría hecho todo lo que ahora predica. Pero qué diferente sería el mundo.
Gallardón se defiende
La organización ecologista Greenpeace denunció ayer que los ayuntamientos no están implicados en la lucha contra el cambio climático y sin ellos, no hay forma de reducir el tráfico y fomentar el transporte público. Greenpeace criticó que el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, del PP, haya olvidado la promesa de Madrid 2012 de promover las energías renovables.
Gallardón, que ayer hizo de anfitrión con Al Gore (el Ayuntamiento financia el primer encuentro sobre Energía, Municipio y Calentamiento Global) destacó el "intenso compromiso de Madrid con los desafíos de nuestro tiempo" y sostuvo que su equipo hace mucho por luchar contra el calentamiento. No detalló sus acciones contra el problema. Quizá pensaba en su principal obra, una autovía subterránea, en que haya duplicado el gasto en alumbrado navideño o en que Madrid supere a mitad de año la contaminación permitida para los 12 meses.
EL MENSAJE DE GORE
"El cambio climático es como la ley de la gravedad: afecta a todos y no es objeto de discusión política"
"Soy escéptico sobre la energía nuclear como solución al calentamiento. Las centrales son caras y crean problemas geopolíticos"
"Se pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la economía"
"Podemos ser recordados como la generación que destruyó la Tierra o como la que afrontó la amenaza"
"Los mismos que durante años negaron el problema ahora dicen que es demasiado grande para atajarlo"
"Los países ricos tienen que liderar un Kioto más fuerte. No podemos pedirle a China que tome medidas si no lo hacemos nosotros. EE UU tiene que hacer más"
¡Ya tengo ganas de ver la película! En su blog, Ana y Jose, comentaron que valía mucho la pena ...
martes, febrero 06, 2007
Editorial Nature sobre el avance del 4º Informe IPCC
Published online: 2 February 2007; doi:10.1038/news070129-15
Climate report released
Fourth round of IPCC pins down blame for global warming.
Oliver Morton & Nicola Jones
In what may be the most eagerly awaited weather forecast of all time, the International Panel on Climate Change (IPCC) today released its most recent assessment of the state of climate change around the world.
The report, a consensus document put together by 600 scientists and agreed by representatives of 113 countries, predicts continued warming of 0.2 °C per decade for the coming few decades.
Over the twenty-first century it predicts a range of 1.1-2.9 °C warming in a scenario with low emissions of greenhouse gases, and 2.4-6.4 °C in a high-emissions scenario. The warming is expected to be greatest over land and in the north, and the chance of heat-waves increasing in frequency is greater than 90%.
This fourth report by Working Group I of the IPCC — the panel concerned with the physical science of climate change — strengthens the conclusion of previous reports that the principal driver of current climate change is human greenhouse-gas emissions. The previous report, published in 2001, said that the probability that "most of the warming" over the second half of the twentieth century had been due to increases in greenhouse-gas emissions was greater than 66%. The current report puts the probability at higher than 90%.
At the same time, estimates of the role played by another factor in climate change — changes in the amount of solar energy reaching the Earth — have been halved. Changes in solar irradiance since 1750, the panel now says, have amounted to an increase of about 0.1 watts per square metre of the Earth's surface.
The equivalent 'radiative forcing' due to greenhouse gases has increased by between 0.6 and 2.4 watts per square metre over the same period.
"Second of February 2007 in Paris will be the day the question mark was removed as to whether human activity has anything to do with climate change," says Achim Steiner, executive director of the United Nations Environment Programme. "The focus and attention now shift to what on Earth we are going to do about it.
Going up
Increased temperatures, the panel says, will lead to sea-level rises and a likely increase in flooding. The magnitude of those rises, though, is still uncertain given difficulties in modelling the Greenland and Antarctic ice sheets.
It is thought that the amount of global warming needed for the Greenland icecap to become unstable is between 1.9 and 4.6 °C over pre-industrial temperatures. Breaching that threshold would make much greater rises in sea level likely in centuries to come. Antarctica is expected to keep gaining weight, although the slipping of large sections of ice into the sea could reverse this — we just don't know.
The report stresses that some level of further warming and sea-level rise would be inevitable even if greenhouse-gas emissions were to stop growing, and that these effects will last for centuries.
The report also notes a greater than 66% probability that more areas will be affected by drought, and that there will be an increase in cyclone activity.
Unlike the 2001 summary, the 2007 version contains maps showing regional predicted changes — something that modellers have been working hard to produce, and policy-makers have been keen to have. "There is one big advance: we've got more confidence in regional patterns," says Jonathan Overpeck, director of the Institute for the Study of Planet Earth at the University of Arizona, Tucson, and one of the authors of the report.
Late-night session
The 11-chapter review is the end result of years of work that has been scrutinized by more than 620 expert reviewers. The working group's challenge was to assess and weigh the results of previously published papers and decide which findings to emphasize.
At the end of this process came the final debate, involving representatives of all the participating nations, to decide how to boil down the study to a 21-page summary for policy-makers — the only document that many people are likely to actually read. This kept reviewers up late into the night.
This year Chinese representatives played the strongest role in arguing some of the phrasing in the report, those at the release ceremony for the report in Paris told Nature.
Nature will present a thorough analysis of the report and the current state of the planet in next week's print edition, appearing online by Tuesday 6 February.
This is only the first section of the IPCC's fourth assessment: a report on impacts, adaptation and vulnerability should be finalized in April, and one on ways to reduce emissions or their impacts in May. A final synthesis will be released in late 2007.
lunes, febrero 05, 2007
4º Informe IPCC: ¿Todo el mundo está de acuerdo?
Los primeros que resaltan de este grupo de oposición son los que tienen intereses económicos que chocan frontalmente con las implicaciones que se derivan del informe. El caso más paradigmático de este primer grupo son las compañías petroleras, y en concreto la compañía petrolera ExxonMobil. El mes pasado, la estaunidense Union of Concerned Scientists (Asociación de Científicos Preocupados por el medioambiente) emitió un duro informe contra la petrolera ExxonMobil donde se especificaban las prácticas de desinformación que usa esta compañía para minimizar el calentamiento actual. Este informe lo podeis encontrar aquí. Hasta no hace mucho, las compañías eléctricas también estaban en contra, pero la previsible potenciación de la energía atómica como alternativa real a los combustibles fósiles, ha hecho que estas compañías sean favorables a tomar medidas a favor de controlar las emisiones de gases de efecto invernadero. La mayoría de las centrales nucleares están gestionadas por grandes compañías eléctricas.
Otro grupo menos evidente es el formado por científicos que no comparten las ideas de sus colegas. La ciencia no funciona todos a la una, monolíticamente, si no que siempre existen discrepancias. Es más, estas discrepancias son necesarias para que la ciencia progrese. La ciencia se nutre de la dialéctica, que surge de la discrepancia, y del sano escepticismo que genera toda interpretación de datos. Los sistemas naturales son tan extremadamente complejos que la ciencia sólo los puede abordar compartimentándolos, segmentándolos en fragmentos más digeribles y estudiando dichos fragmentos. Esto implica de muchos supuestos y simplificaciones. Conforme se va avanzando en el conocimiento de cada fragmento del sistema natural, se van integrando en un modelo más general y, cada vez más cercano a la realidad. Como buen sistema natural, el sistema climático de la Tierra es extremadamente complejo, y por tanto, requiere de mucho tiempo para ir comprendiendo todos los fragmentos que lo componen, como se organizan y como interactúan entre ellos. Y evidentemente, los datos nunca apuntan en una sola dirección ... con lo que admiten más de una interpretación.
Para mí, el caso más representativo es la reconstrucción de la evolución de la temperatura media de la Tierra durante los últimos 600 años que publicó Michael Mann en 1998 en la revista Nature. Esta reconstrucción estaba basada en el tratamiento estadístico de reconstrucciones de temperatura procedentes de anillos de árboles, los sondeos de hielo, registros históricos, registros de corales y registros meteorológicos instrumentales largos. Aquí podeis ver el artículo. esta reconstrucción muestra que la temperatura se mantuvo más o menos estable desde el año 400 hasta aproximadamente 1920. Desde 1920 hasta 1980 la temperatura experimenta un abrupto cambio de tendencia, incrementándose algo más de dos grados centígrados. Los autores atribuyeron el cambio de tendencia a los gases de efecto invernadero. En 1999, Michael Mann y dos coautores extendieron la reconstrucción de la temperatura hacia el pasado hasta cubrir los últimos 1000 años. Aquí podeis ver el artículo. La reconstrucción causó sensación, hasta el punto de convertirse en la piedra angular del tercer Informe del IPCC. Una vez pasado el primer impacto, no tardaron en salir voces discrepantes con la reconstrucción. Los dos autores que encabezaron las voces discrepantes fueron Steven McIntyre y Ross McKitrick. Las críticas se centraron en dos aspectos: el primero en la discrepancia de la reconstrucción de Mann con las evidencias instrumentales. Todos los científicos están de acuerdo con la existencia de un periodo cálido durante la Edad Media (lo que se conoce en la literatura científica como el Periodo Cálido Medieval) seguido de un periodo frío hasta justo finales del siglo XIX (la Pequeña Edad de Hielo). La existencia de dichos periodos ha sido puesta de manifiesto mediante infinidad de evidencias concluyentes. La reconstrucción de Mann no manifestaba estos dos periodos. La segunda está relacionada con el tratamiento estadístico de los datos. McIntyre y McKitric argumentaron que el método estadístico era erróneo y, como consecuencia, distorsionaba la parte más reciente (de 1950 a la actualidad) de la reconstrucción. Dicha distorsión provocaba que se hubiera exagerado la pendiente de la curva para estos 50 últimos años. Aquí y aquí os dejo los enlaces a los trabajos críticos de estos dos autores. Dicho trabajo generó una intensa polémica con argumentaciones a favor y en contra de la reconstrucción que podeis leer aquí, aquí, aquí y aquí. Dicha discusión sirvió para que otros científicos testearan el método de aproximación estadística que empleó Michael Mann para realizar su reconstrucción como, por ejemplo, el test que realizó Eduardo Zorita y colaboradores y que podeis ver aquí. Finalmente, se evidenció que la aproximación tenía ciertas deficiencias, por lo que en 2005, se descartó dicha reconstrucción. Si consultais el avance del 4º informe del IPCC vereis que ya no sale esta reconstrucción. Aquí, en uno de los blogs más antiguos sobre cambio climático [www.worldclimatereport.com], podeis leer toda esta apasionante historia con más detalle. Toda esta discusión científica permitió mejorar el tratamiento estadístico de los datos para realizar reconstrucciones más detalladas y más ajustadas a la realidad. Lo que no pasó
(ni ha pasado) es que se haya negado el actual calentamiento ni su relación con la actividad del hombre.
El tercer grupo se compone de elementos despistados que, autoinvestidos con la "toga científica", sólo generan ruido. Un par de ejemplos de este colectivo disidente pseudo-científico podrían ser esta página web o este blog. La página web utiliza la discusión científica que se generó alrededor para negar el actual calentamiento global. Investida de "profesionalidad" utiliza los datos a su antojo para negar una realidad demostrada de forma clara y tajante. El blog, titulado CO2, también pretende demostrar que el tan cacareado calentamiento global es mentira. Simplemente mentira. Para ello, se vale tanto de la ironía como de datos aislados (muchas veces no representativos del total) que utiliza para sus propósitos. Y eso que el Sr. Antón Uriarte publicó un muy recomendable libro de divulgación sobre la Historia del Clima de la Tierra. Este tercer grupo es el que merece menos comentarios ...
viernes, febrero 02, 2007
Avance del cuarto informe del IPCC
Hoy, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático ha hecho público un avance del 4 informe que se irá publicando a lo largo del 2007. El avance lo podeis encontrar aquí.El informe consta de 21 páginas y está preparado por el Working Group I "The Physical Science Basis", es decir, los científicos. En él, y a pesar de estar escrito por científicos, no hay datos ni razonamientos deductivos que permitan entender cómo se han llegado a las conclusiones que especifican. Según ellos, el avance está dirigido a la prensa (fundamentalmente) y a los gestores políticos (lo que en inglés se denominan policymakers).
El documento se estructura en una serie de afirmaciones en negrita que, posteriormente, se justifican muy sucintamente con una serie de evidencias científicas (ya sean procedentes de registros meteorológicos, registros paleoclimáticos o modelos de circulación global).
Las afirmaciones abarcan desde las relacionadas con las observaciones directas procedentes de los registros instrumentales (precipitación, temperatura a nivel superficial, a nivel troposférico ...), a las relacionadas con los registros paleoclimáticos (sobretodo datos extraídos de los registros de hielo) hasta las previsiones para el siglo XXI a partir de los resultados obtenidos a partir de los diferentes modelos de circulación general.
Así, dentro del primer grupo de afirmaciones se puede leer aseveraciones del estilo:
Warming of the climate system is unequivocal, as is now evident from observations of increases in global average air and ocean temperatures, widespread melting of snow and ice, and rising global mean sea level (página 4).
At continental, regional, and ocean basin scales, numerous long-term changes in climate have been observed. These include changes in Arctic temperatures and ice, widespread changes in precipitation amounts, ocean salinity, wind patterns and aspects of extreme weather including droughts, heavy precipitation, heat waves and the intensity of tropical cyclones (página 5).
O sea, el aumento de la temperatura que se observa en los registros meteorológicos es real.
En el apartado paleoclimático, se puede leer afirmaciones como:
Paleoclimate information supports the interpretation that the warmth of the last half century is unusual in at least the previous 1300 years. The last time the polar regions were significantly warmer than present for an extended period (about 125,000 years ago), reductions in polar ice volume led to 4 to 6 metres of sea level rise (página 8).
O sea, el aumento de temperatura actual no tiene equivalente en el registro fósil, tanto el correspondiente a los últimos 1300 años como el de los últimos 125000 años.
En el apartado de posibles causantes de este calentamiento se lee la principal conclusión del avance, y de lo que será el próximo informe IPCC:
Most of the observed increase in globally averaged temperatures since the mid-20th century is very likely due to the observed increase in anthropogenic greenhouse gas concentrations. This is an advance since the TAR's conclusion that "most of the observed warming over the last 50 years is likely to have been due to the increase in greenhouse gas concentrations". Discernible human influences now extend to other aspects of climate, including ocean warming, continental-average temperatures, temperature extremes and wind patterns (página 8).
El actual aumento de la temperatura media global de la Tierra es debido al incremento de los gases de efecto invernadero debido a las actividades antrópicas. Ya no hay duda porque es posible separar la variabilidad climática natural de los efectos debido al hombre.
Y dentro de las predicciones de las diferentes modelizaciones el avance afirma:
For the next two decades a warming of about 0.2°C per decade is projected for a range of SRES emission scenarios. Even if the concentrations of all greenhouse gases and aerosols had been kept constant at year 2000 levels, a further warming of about 0.1°C per decade would be expected (página 10).
Continued greenhouse gas emissions at or above current rates would cause further warming and induce many changes in the global climate system during the 21st century that would very likely be larger than those observed during the 20th century (página 10).
Anthropogenic warming and sea level rise would continue for centuries due to the timescales associated with climate processes and feedbacks, even if greenhouse gas concentrations were to be stabilized (página 12).
O sea, aunque las emisiones de gases de efecto invernadero se estabilizaran a valores equivalentes a los del año 2000 (porque, implicitamente, ya se presupone que los valores de 1991 que marcaban el Protocolo de Kyoto son inasumibles) la temperatura media global continuará subiendo debido a la propia incercia de los procesos atmosféricos. Y se lanza una dura advertencia: Si las emisiones no se estabilizan, casi seguro que las predicciones del 4º informe se quedarán cortas ...
Todas estas afirmaciones se suportan con algunos gráficos (como el que he extraído del avance y he puesto al principio de este post).
Así pues, el 4º informe del IPCC será conclusivo: el actual calentamiento es real, no tiene precedentes en el pasado más reciente y es debido a la acción del hombre. Después de 16 años de dudas (el primer informe IPCC se publicó en 1990), los científicos que trabajan para el IPCC ya no tienen dudas.
A ver cómo sientan las conclusiones en las mentes de nuestros políticos ...
miércoles, enero 31, 2007
Cómo la política influye en la ciencia
Scientists Criticize White House Stance on Climate Change Findings
By CORNELIA DEAN
Published: January 31, 2007
Under its new Democratic chairman, Representative Henry A. Waxman of California, the House Committee on Oversight and Government Reform took on the Bush administration's handling of climate change science yesterday, and even the Republicans on the panel had little good to say about the administration's actions.
The subject of the hearing was accusations of administration interference with the work of government climate scientists. Almost to a person, Republicans on the panel introduced themselves by proclaiming their agreement that the earth's climate was warming and that the principal culprit was greenhouse gases generated by people and their machinery.
And when witnesses spoke in defense of the administration, it was often to say only that there were still some scientists who doubted that climate view or that the administration's approach was not unique.
"Cherry-picking" science to suit policy or political goals is at least as old as the Eisenhower administration, said Roger Pielke Jr., a professor in the Environmental Studies Program at the University of Colorado. The committee itself is guilty of it, he added, pointing to a news release linking rising ocean temperatures to bigger and more frequent coastal storms, something about which there is still debate.
But the other witnesses spoke about how the administration had delayed, altered or watered down the findings of government scientists, the kind of thing they said they had not experienced in the Clinton administration.
Drew Shindell, a NASA scientist who said he was speaking as an individual, not for his agency, described research he and his colleagues did on ozone depletion and greenhouse gases over Antarctica.
Dr. Shindell said the findings helped explain recent cooling on the continent, a phenomenon cited by climate dissidents as challenging the mainstream view. And, he said, the findings suggested Antarctica might warm rapidly in the future, melting ice and sharply raising sea levels. By the time the administration had signed off on the work, he said, its importance had been played down and references to "rapid warming" had been deleted.
Another witness, Rick Piltz, said he resigned in protest in 2005 from his job with the federal Climate Change Science Program when he became convinced that the administration's goal was to "impede" the understanding of climate science among the public and even the Congress. Part of his job, Mr. Piltz said, was to compile periodic assessments of government climate research for the Congress. "This report has essentially been made to vanish by the Bush administration," he said.
The fourth witness was Francesca Grifo, who directs the scientific integrity program of the Union of Concerned Scientists, a private group that researches environmental, arms control and other issues.
Dr. Grifo's testimony drew largely from a report produced by the Union of Concerned Scientists and the Government Accountability Project, a private group that defends whistle-blowers. The report, made public yesterday, is based on a Union of Concerned Scientists survey of federal climate scientists and interviews and document searches by the Government Accountability Project. It says it is common for scientists to be pressured to eliminate references to climate change, for their work to be changed to misrepresent their findings, and for climate-related materials to disappear from Web sites.
Almost 60 percent of the scientists who responded to the survey said they had personally experienced such an incident in the last five years, the report says, and those who said their work was most closely related to climate change experienced the most interference. (Information about the report is available at www.ucsusa.org.)
Representative Darrell Issa, Republican of California, noted that a majority of scientists queried had not responded to the survey. Dr. Grifo said she attributed that to the "chilling effect" of administration actions. Anyway, she said, scores of scientists reported problems. "That number should be zero," she said.
Es evidente que, en un tema tan sensible con unas repercusiones tan importantes en la esfera económica de un país como es el cambio Climático hayan muchas presiones y muy intensas. Los grandes intereses económicos intentan influir en la política para conseguir llevar a cabo sus intereses. USA no es una excepción y la prueba es lo que cuenta la noticia del NYT.
Estos grupos de presión intentan valerse de todos los métodos a su alcance para promocionar sus ideas. E incluso llegan a ponerse el traje de científico y publican trabajos donde se intenta demostrar sus tesis. Probablemente el caso más paradigmático de esta última afirmación sea el libro The skeptical environmentalist: Measuring the real state of the World del danés Bjørn Lomborg. Lomborg está doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Copenhaguen. O sea que es un científico que conoce el método científico y la forma de pensar de los científicos. Este libro trata de rebatir una a una y de forma detallada mediante el empleo de literatura científica todas las quejas de los grupos ecologistas sobre el estado ambiental de la Tierra.A través de sus 515 páginas va demostrando que los grupos ecologistas sólo son unos quejicas y que, encima, no tienen razón. El primer capítulo está dedicado a demostrar que el Worldwatch Institute, World Wide Fund for Nature y Greenpeace (las tres organizaciones ecologistas sobre las que centra sus críticas) sólo son unos quejicas, unos lloricas y que, encima, tergiversan la realidad. Después repasa y "demuestra" que, a lo largo de la historia de la humanidad y más concretamente en los últimos 200 años, la esperanza de vida se ha incrementado en todo el mundo, que el hambre se ha reducido y que ha habido un aumento general de la prosperidad. Este aumento de la prosperidad se ha traducido en una disminución de la deforestación, un incremento de la energía tanto a partir de combustibles fósiles (que evidentemente nunca se acabarán) como de energías renovables (que no son rentables), un incremento de los recursos no energéticos (que tampoco se acabarán), un espectacular aumento de la población que tiene acceso al agua potable, una disminución de la contaminación atmosférica y de la lluvia ácida en los últimos 20 años, así como un descenso del asma y otras enfermedades respiratorias y de la contaminación del agua (minimizando los problemas de vertidos de productos tóxicos). La última parte la dedica a desmontar nuestros temores sobre el uso masivo de pesticidas (no son tan malos), la pérdida de biodiversidad (nunca se habían preservado tantas especies como hoy en día) y el cambio climático (lo que cuentan los científicos sólo son patrañas) y a trazar lo que, según Lomborg, es el estado "real" del medio ambiente. Según él, el medio ambiente del mundo nunca ha estado mejor.
El libro fue publicado originalmente en danés en 1995 bajo el título "Verdens Sande Tilstand", pero no fue hasta 2001 que alcanzó relevancia cuando apareció la traducción inglesa con el título "The Skeptical Environmentalist". Yo leí una reseña del libro que salió publicada en la revista Climate Policy en 2002, y decidí comprármelo. Empecé a leermelo con mucho interés (el tema me parecía atractivo) y a medio libro lo dejé. Bajo la apariencia de ser un libro científico, serio y riguroso (¡hay 70 páginas de bibliografía citada en el libro!) me parecía un libro perverso. Utilizaba la bibliografía de forma parcial, tendenciosa y de forma simplista para demostrar sus tesis. Como yo, hubo mucha gente a la que este libro le produjo urticaria y empezaron a publicarse cartas en contra de este libro en las prestigiosas revistas de Science, Nature y Bioscience, entre otras.
Este libro fue inmediatamente aprovechado por los grupos de presión que estaban en contra del Cambio Climático y de los problemas medioambientales para decir que estos problemas eran inventados. Este libro era un estudio científico publicado por un científico. Y esto les daba el marco científico que estos grupos de presión habían estado buscando durante mucho tiempo. Ahora los grandes lobbies económicos en contra del Cambio Climático ya tenían argumentos científicos en contra de las patrañas inventadas por los grupos ecologistas y se les podía rebatir con argumentos objetivos.
Del 2002 al 2004 no de dejaron de publicar artículos con aceradas críticas al libro donde se demostraba una y otra vez que Lomborg no había sido honesto científicamente hablando (podeis ver un resumen de los artículos publicados aquí y aquí a modo de ejemplo). Ante tal alud de críticas, la Comisión Danesa sobre la Deshonestidad Científica (organismo nacional que vela por el buen hacer de los científicos) abrió un primer expediente a Lomborg y lo expulsó de la comunidad científica por prácticas deshonestas. Tal y como se puede leer en su página web, parece ser que, al final, la Comisión revocó su primer veredicto y Lomborg fue readmitido.
Muchos fueron los que apuntaron que este libro fue encargado por los grandes grupos económicos de presión para intentar contraatacar a las organizaciones ecologistas y justificar sus desmanes medioambientales.
Suerte que el tiempo ha acabado poniendo en el lugar que se merece a este libro ...
martes, enero 30, 2007
Reunión del IPCC en París: primer avance del informe sobre el Cambio Climático
Leo hoy en el periódico del New York Times que ya ha empezado la reunión final del Panel InterGubernamental del Cambio Climático (IPCC, sus siglas en inglés) que se celebra en París del 29 de Enero al 1 de Febrero. Aquí os dejo la notícia que ha publicado este periódico:By JAMES KANTER and ANDREW C. REVKIN
Published: January 30, 2007
PARIS, Jan. 29 — Scientists from across the world gathered Monday to hammer out the final details of an authoritative report on climate change that is expected to project centuries of rising temperatures and sea levels unless there are curbs in emissions of carbon dioxide and other gases that trap heat in the atmosphere.
Scientists involved in writing or reviewing the report say it is nearly certain to conclude that there is at least a 90 percent chance that human-caused emissions are the main factor in warming since 1950. The report is the fourth since 1990 from the Intergovernmental Panel on Climate Change, which is overseen by the United Nations.
The report, several of the authors said, will describe a growing body of evidence that warming is likely to cause a profound transformation of the planet.
Three large sections of the report will be forthcoming during the year. The first will be a summary for policy makers and information on basic climate science, which is expected to be issued on Friday.
Among the findings in recent drafts:
- The Arctic Ocean could largely be devoid of sea ice during summer later in the century.
- Europe’s Mediterranean shores could become barely habitable in summers, while the Alps could shift from snowy winter destinations to summer havens from the heat.
- Growing seasons in temperate regions will expand, while droughts are likely to ravage further the semiarid regions of Africa and southern Asia.
“Concerns about climate change and public awareness on the subject are at an all-time high,” the chairman of the panel, Rajendra Pachauri, told delegates on Monday.
But scientists involved in the effort warned that squabbling among teams and government representatives from more than 100 countries — over how to portray the probable amount of sea-level rise during the 21st century — could distract from the basic finding that a warming world will be one in which shrinking coastlines are the new normal for centuries to come.
Jerry Mahlman, an emeritus researcher at the National Center for Atmospheric Research in Boulder, Colo., who was a reviewer of the report’s single-spaced, 1,644-page summary of climate science, said most of the leaks to the news media so far were from people eager to find elements that were the most frightening or the most reassuring.
He added in an interview that such efforts distracted from the basic, undisputed findings, saying that those point to trends that are very disturbing.
He noted recent disclosures that there is still uncertainty about the pace at which seas will rise because of warming and the melting of terrestrial ice over the next 100 years. That span, he said, is just the start of a rise in sea levels that will almost certainly continue for 1,000 years or so.
Many economists and energy experts long ago abandoned any expectation that it would be possible to avoid a doubling of preindustrial carbon dioxide concentrations, given the growth of human populations, use of fossil fuels, particularly coal, and destruction of forests in the tropics.
The report is likely to highlight the hazardous consequences of that shift by finding that reaching twice the preindustrial concentration of carbon dioxide will probably warm climate between 3.5 and 8 degrees Fahrenheit and by highlighting that there is a small but significant risk that such a buildup can produce even more warming.
One major point of debate in early drafts of the report is the projection of a smaller rise in sea level than the last report as scientists relying on computer models and field observations struggle to find a consensus. Some scientists say that the figures used in the coming report are not recent enough because they leave out recent observations of instability in some ice sheets in Antarctica and Greenland.
Another possible point of contention during the four days of closed sessions in Paris this week may be assertions in early drafts of the report that the recent warming rate was blunted by particle pollution and volcanic eruptions.
Some scientists say the final report should reflect the assumption that the rate of warming in coming years is likely to be more pronounced than that of previous decades.
Achim Steiner, the executive director of the United Nations Environment Program, said the findings presented Friday should lead decision makers to accelerate efforts to slash carbon emissions and to help people in vulnerable parts of the world prepare for climate change.
“These findings should strengthen the resolve of governments to act now to reduce greenhouse gas emissions and put in place the medium- to longer-term strategies necessary to avert dangerous climate change,” Mr. Steiner said.
In a new report issued Monday, his agency said the most recent evidence from mountain glaciers showed that they were melting faster than before.
In the past year, international concern over what to do about global warming has grown along with concrete signs of climate change. Even so, political leaders are still groping for ways to tackle the phenomenon. Europe has adopted a program that caps the amount of emissions from industrial plants.
But the world’s largest emitter, the United States, still is debating whether to adopt a similar policy, while developing countries like China are resisting caps on the ground that the industrialized countries contributed about 75 percent of the current volume of greenhouse gases and should make the deepest cuts.
Many experts involved in the intergovernmental panel’s process said there was hope that with a prompt start on slowing emissions, the chances of seeing much greater warmth and widespread disruption of ecosystems and societies could be reduced.
Outside experts agreed.
“We basically have three choices: mitigation, adaptation and suffering,” said John Holdren, the president of the American Association for the Advancement of Science and an energy and climate expert at Harvard. “We’re going to do some of each. The question is what the mix is going to be. The more mitigation we do, the less adaptation will be required and the less suffering there will be.”
Están acabando de perfilar el informe que sintetizará 6 años de trabajo de algo más de 2500 científicos especialistas en Cambio Climático.
Los científicos allí reunidos manejan varias versiones de este informe: desde la más catastrofista hasta la más amable, pero todas con la rigurosidad científica imprescindible que se le solicita a un documento de tal magnitud. La existencia de estas versiones no se debe a que los científicos pretendan ser extremistas o dulcificar la realidad, sino a que los resultados varían ligeramente en función del Modelo Climático Global (Global Climate Model, GCM, en inglés) que se ha empleado para realizar las predicciones.
Los modelos son, en esencia, iguales (son aproximaciones matemáticas sumamente complejas que modelizan el comportamiento físico-químico de la atmósfera, hidrosfera y criosfera y sus interrelaciones bajo unas determinadas condiciones climáticas de partida que establecen los científicos a partir de datos meteorológicos actuales) pero se diferencian en los detalles. Como todas las modelizaciones, hay priorizar algunas variables frente a las otras, y los diferentes modelos existentes se diferencian precisamente en eso. De ahí las diferencias. Y por lo que parece, se inclinarán por la menos catastrofista y más severa.
Estas discusiones no están exentas de polémica porque existen varios grupos de presión que están intentando que el informe final vaya en la dirección que más interesa a estos grupos. La composición de estos "lobbies" es variopinta y se puede encontrar desde países que se niegan a ratificar el Tratado de Kyoto (USA, China y Australia son los más relevantes) a grupos económicos con intereses muy poderosos y concretos (como las grandes compañías petroleras en general, y la Exxon, en particular) y organizaciones ecologistas, que intentan que se presente el informe más catastrofista.
La principal conclusión que ya hace tiempo que se está apuntando es la de culpar al hombre y sus actividades del actual calentamiento que está sufriendo la Tierra. El problema es cómo se presenta esta conclusión ...
De las ideas fundamentales que presentará este informe, y que avanza la notícia del New York Times, hay una me preocupa especialmente porque me afectará directamente: el informe enfatiza que la cuenca Mediterránea será difícilmente habitable durante los meses de verano, tanto por el incremento de temperatura como por la disminución (aún más si cabe ...) de la precipitación. Ya tengo ganas de ver este informe ...
viernes, enero 12, 2007
La versión economicista del Cambio Climático
Crisis energética en Europa
Bruselas impulsa el uso de las energías renovables
La Comisión presenta una plan para que el 20% del consumo proceda de fuentes alternativas en 2020
"Los días de una energía barata se han acabado para Europa". Con esta sentencia encabeza la Comisión su documento estratégico Una política energética para Europa, presentado ayer, en el que plantea un denso paquete de medidas para hacer frente a un doble reto: detener el calentamiento del planeta por las emisiones de CO2 y reducir la dependencia exterior. Entre las palancas previstas, están la promoción de energías renovables, la reducción del consumo, la creación de un verdadero mercado competitivo de la energía, sin monopolios, y un apoyo a las nuevas tecnologías que permiten un bajo nivel de emisiones de carbono. La energía nuclear se elogia como una de las más eficientes para estos objetivos, pero se evita un pronunciamiento expreso.
Se trata, según el propio presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, de desarrollar "una nueva revolución industrial", que implicará la puesta en marcha de nuevas políticas para la UE.
La energía marcará los primeros meses de la presidencia alemana de la Unión y será el gran tema de discusión de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del próximo marzo, según la canciller, Angela Merkel. La abierta división entre países sobre algunos puntos sensibles, como la energía nuclear o la división de los grandes monopolios para aumentar la eficiencia y la competencia, obligará a un serio debate en el seno de la UE, para consensuar las bases mínimas. El futuro político de Europa está cada vez más ligado a su capacidad para afrontar los múltiples desafíos energéticos.
El aumento de las energías renovables es uno de los aspectos en los que hay mayor consenso. El objetivo de Bruselas es que el conjunto de estas energías (hidráulica, solar, eólica, biofuel y biomasa, principalmente), representen un 20% del consumo total en 2020, frente al 7% actual. La UE empezó a promover el uso de estas energías en 1997. Desde entonces, su uso ha crecido un 55%, pero no se logrará que su peso llegue al 12% que se había previsto para 2010.
Según la Comisión, las energías renovales tienen un fuerte potencial, especialmente en la producción de electricidad, hasta el punto de que podrían representar un tercio de la misma en 2020. La energía eólica proporciona actualmente el 20% de la electricidad que necesita Dinamarca, el 8% en España y el 6% en Alemania.
Otro sector con un gran potencial es el del biofuel (combustible derivado de desechos de materia orgánica). Suecia, mediante el bioetanol, ha logrado ya una producción equivalente al 4% de sus necesidades de petróleo. La Comisión estima que el biofuel podría aportar el 14% de las necesidades de carburantes en el transporte en 2020.
A estas medidas hay que sumar el objetivo de reducir el actual consumo de energía primaria (la utilizada para producir otras energías) en un 20% para 2020, aprobado el pasado octubre. Si se lograra, significaría que la UE precisaría un 13% menos de la energía que utiliza hoy, lo que supondría un ahorro de 100.000 millones de euros y 780 millones de toneladas de CO2.
La reducción de las emisiones de CO2 es la otra gran palanca de la política energética europea. En este campo se plantea un doble objetivo. En el plano internacional, la UE propugna reducir en un 30% las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados para 2020. Se trata de una iniciativa en la que se busca arrastrar y comprometer a los demás países desarrollados, pero que cuenta con el rechazo de China e India. Para la Europa de los Veintisiete, la propuesta de la UE es reducir las emisiones de CO2 en un 20%, "como mínimo", para 2020.
La ruptura de los actuales monopolios de los productores de gas y electricidad, para dejar libres las redes de transporte, ha provocado un serio enfrentamiento entre la Comisión y algunos Estados como Alemania y Francia, que se oponen a la división de sus grandes compañías. La Comisión ha encontrado una vía para satisfacer los intereses de estos dos países ofreciendo una doble posibilidad: dividir la propiedad de las actividades de generación, transporte y distribución, o crear un gestor independiente que administre las redes de distribución de forma que no perjudique a los nuevos entrantes.
Dependencia exterior
Tanto el documento de la Comisión, como el propio Barroso y la comisaria de Competencia, Neellie Kroes, subrayaron sin embargo que "la separación de propiedades era de lejos la forma más eficiente", mientras que el gestor independiente tendría "una regulación más costosa y sería menos efectiva".
Otras medidas propugnan la multiplicación de los suministradores. Las previsiones de dependencia exterior son más que inquietantes. El peso de las importaciones de gas aumentará desde el 57% actual al 84% en 2030, mientras que las de petróleo pasarán del 82% actual al 93%
Lo interesante de la notícia es que pone de relieve la parte del coste económico del cambio climático. Ya lo hizo en su momento de forma muy rigurosa y exhaustiva. La prueba es que el informe Stern sobre el coste económico del Cambio Climático levantó mucha polvareda. Y ahora vuelve a la carga la Unión Europea pero desde otra perspectiva algo más práctica: potenciando las energías renovables y proponiendo medidas para reducir las emisiones de CO2.
jueves, enero 11, 2007
El País: El Cambio Climático y el Mediterráneo.
El cambio climático amenaza con devastar las zonas turísticas en el Mediterráneo
Bruselas propone reducir en una quinta parte las emisiones de dióxido de carbono
La Comisión Europea propuso ayer reducir las emisiones de gases contaminantes para el año 2020 "por lo menos" en un 20% respecto a los niveles de 1990. Se trata del objetivo más ambicioso puesto hasta ahora sobre la mesa, fruto de los análisis que maneja Bruselas, que ofrecen un panorama dramático. Un estudio hecho público ayer por el Ejecutivo comunitario sostiene que el cambio climático tendrá un impacto devastador para el sur de Europa, en particular para las cosechas y para el turismo, que se desplazará hacia el norte en busca de temperaturas más soportables.
"La distribución de los impactos del cambio climático será probablemente desigual. Algunas regiones de Europa sufrirán de forma desproporcionada. En el sur de Europa, por ejemplo, el cambio climático reducirá la productividad de los cultivos, incrementará las muertes por calor y tendrá consecuencias negativas para el turismo estival", asegura uno de los documentos incluidos en el paquete de medidas energéticas que hizo ayer público el Ejecutivo comunitario, y que pretenden limitar la subida de la temperatura del planeta en dos grados centígrados en relación con el nivel de 1990.
El desbordamiento de los ríos, fuertes inundaciones, migraciones masivas de especies animales y un fuerte impacto económico son otros de los efectos que vaticina el llamado Estudio Peseta, del Centro de Investigación de la Comisión Europea, realizado gracias a imágenes de satélite y la compilación de los datos científicos más recientes.
"El patrón de los veranos puede cambiar radicalmente a lo largo de este siglo debido al cambio climático. El lugar con condiciones excelentes, situado ahora en torno al Mediterráneo (en particular para el turismo de playas), se desplazará hacia el norte, quizás hasta el mar Báltico o el mar del Norte", reza uno de los trabajos comunitarios. Pero matiza que el éxodo turístico será más o menos masivo dependiendo de la capacidad que tengan las empresas y los propios veraneantes para organizar sus vacaciones fuera de temporada, por ejemplo en primavera. El flujo de turistas que veranea en las costas del Mediterráneo es el mayor del planeta. Estos viajeros -unos 100 millones cada año- gastan 100.000 millones de euros en su periodo vacacional.
El llamado Estudio Peseta hace estas proyecciones considerando que a finales del presente siglo las emisiones de dióxido de carbono se duplicarán o incluso triplicarán con respecto a niveles preindustriales. Según estos cálculos, las cosechas disminuirán hasta un 22,4% en el sur de Europa, debido a que el periodo de crecimiento de los cultivos será más corto. En el norte del continente, sin embargo, las plantaciones se beneficiarán -hasta en un 70%- del acortamiento de los periodos de heladas.
Las olas de calor acarrearán, además, según el análisis científico presentado ayer, un incremento de la mortalidad durante los meses de calor, así como un mayor número de accidentes relacionados con fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones o tormentas. Este aumento lo cifra la Comisión Europea en 86.000 muertos más al año en la Unión, para el caso del escenario más catastrófico de los que maneja, es decir, un incremento de tres grados de temperatura a partir de 2071. Pero si las medidas que propone la Comisión funcionan y el planeta sólo se calienta 2,2 grados, el número de víctimas mortales se acercará a 36.000.
Trabajar para paliar las consecuencias del cambio climático tendrá además un coste astronómico que Bruselas estima en "miles de millones de euros" por año para la segunda mitad del siglo XXI.
La compilación de datos científicos que acompaña el documento comunitario es una batería de malas noticias que invita a la acción inmediata. El año 2005 fue el más caluroso de los registrados hasta la fecha, según cifras de la NASA, que sostiene además que los 10 años más calientes de la historia han tenido lugar durante la década de los noventa.
En respuesta a las propuesta de la Comisión Europea, las organizaciones ecologistas Greenpeace y World Wild Fund / Adena rechazaron ayer las cifras y objetivos del recorte del 20% en 2020 para las emisiones de gases de efectos invernadero, y calificaron el porcentaje reducción de "ínfimo y modesto", al tiempo que reclamaron que los recortes asciendan al 30%. Greenpeace denunció -informa Europa Press- que, con su planteamiento, la Comisión "traiciona a las futuras generaciones de ciudadanos de la UE, a las que quedará el verdadero legado de nuestra inacción en cambio climático". Por su parte, WWF consideró que el paquete energético es una "propuesta modesta".
Esta notícia me ha gustado porque trata dos aspectos que considero interesantes: la cuestión del impacto desigual en función de donde vivas y la cuestión del CO2.
Con respecto a la primera se introduce el concepto de límite. No es lo mismo vivir pegado al precipicio sabiendo que cualquier mal paso puede acarrearte desastres inimaginables que vivir bastante lejos de él. aunque lo tengas a la vista. En el primer caso se encontraría toda la cuenca del Mediterráneo, en general, y el sur de la Península Ibérica, de Italia y casi toda Grecia. El ecosistema mediterráneo en estas tres áreas está muy estresado hídricamente. Actualmente, la precipitación en la zona murciana apenas llega a los 300 mm anuales. Una reducción del 10% en la precipitación (que es lo que se estima que sucederá en los próximos años) tendría unas consequencias catastróficas para la estructura socio-económica de esta región. Y lo mismo pasaría para las otras dos regiones europeas.
En cambio, para los países centro-europeos (y no digamos ya los países nórdicos) el calentamiento global actual no es tan grave. Ellos viven en zonas no estresadas hídricamente. Por tanto una reducción de la precipitación de un 10-20% (cuando la precipitación media está entorno a los 700 mm) no acarrearía graves problemas. Sí los sufrirían porque su clima actual se "mediterranizaría" (tendrían lluvias torrenciales más frecuentes y más intensas) que comportarían otro tipo de problemas ambientales, pero no tendrían las graves carestías de agua que sufrirá la cuenca del Mediterráneo si las previsiones se cumplen.
No es lo mismo ver el toro desde el medio de la plaza que desde la barrera. Eso no significa que a los países centro-europeos y nórdicos no les interese el problema, al contrario. Ellos son los primeros interesados en que no se produzca esta situación. Una de las primeras consecuencias de "aridificar" aún más la cuenca del Mediterráneo implicaría la aparición de nuevas corrientes migratorias dentro de Europa hacia latitudes más septentrionales (nadie quiere vivir en un desierto) así como importantes costes económicos para intentar paliar dichas situaciones.
El otro punto interesante es la cuestión del CO2. A estas alturas, nadie cuestiona que el CO2 es un claro ejemplo de gas de efecto invernadero. Está de sobras demostrado ya que hay multitud de estudios científicos que avalan dicha afirmación. Por tanto, es imperativo reducir sus emisiones si no queremos que el planeta se caliente a un nivel que resulte perjudicial para nuestra estructura socio-económica actual. Pero no es el único gas de efecto invernadero que existe y que se libera masivamente a la atmósfera. El metano (CH4) es el segundo gas que comparte el podio con el dióxido de carbono. Hay tres grandes fuentes de metano: la primera está relacionada con la ganadería (la fermentación de la vegetación con que se alimenta a los rumiantes produce cantidades ingentes de este gas), la segunda procede de los yacimientos petrolíferos (como subproducto de la descomposición bacteriana de la materia orgánica que ha acabado dando lugar al petróleo y sus derivados) y la tercera se relaciona con los fondos marinos.
El fondo de los mares está lleno de materia orgánica procedente de la muerte, y posterior hundimiento, del fitoplancton y otros organismos. Esta matéria orgánica, cuando llega al fondo, es enterrada por los sedimentos que se van acumulando y descompuesta por las bacterias. Uno de los productos de degradación es el metano. Ese metano, debido a las condiciones de presión (por debajo de los 300 m de profundidad) y de temperatura (aproximadamente +2º C), no es liberado hacia la superfície si no que forma un compuesto sólido junto con el agua que se llama clatrato. Este compuesto es estable mientras no se cambien las condiciones ambientales que lo mantienen confinado.
Con el actual calentamiento global, la temperatura del agua de los océanos está subiendo. Este incremento en la temperatura media de los océanos está implicando que se están modificando las condiciones de estabilidad del metano, lo que a su vez, está permitiendo que los clatratos no sean ya estables, se destruyan y liberen el CH4 al agua. El metano forma burbujas, las cuales mayoritariamente llegan a la superfície del mar y, por ende, a la atmósfera. Por foto-oxidación, el metano se convierte en dióxido de carbono retroalimentando positivamente el calentamiento global. Hay que tener en cuenta que 1 litro de clatrato sólido contiene 168 litros de metano gas, y que actualmente, se calcula que hay depositados en el fondo marino la friolera cantidad de 1x10×1015 - 5×1015 m3!! o lo que es lo mismo: entre 500 y 2500 gigatoneladas de carbono. A modo de comparación se calcula que en la actualidad hay 700 gigatoneladas de C en la atmósfera. O sea, id haciendo cálculos ...
Lo preocupante de este último mecanismo es que, pasado cierto umbral (que aún no se conoce a ciencia cierta aunque hay varias hipótesis al respecto), se vuelve imparable.
Otra buena razón para exigir que se reduzcan las actuales emisiones de CO2, ¿no?
Editorial Nature sobre el impacto de los aviones en el Cambio Climático
Editorial
Nature 445, 125-126 (11 January 2007) | doi:10.1038/445125b; Published online 10 January 2007
Off the rails
Aviation's role in climate change is causing a storm.
When a politician is accused of being "foolish", "ill-informed" and not having "a clue what he's talking about", you might expect the complaints to be legitimate. But such venomous language could also betray a different explanation: the politician may have rattled someone's cage. So it was last week, when aviation boss Michael O'Leary reacted furiously to comments made by Ian Pearson, the British government's hitherto low-key environment minister.
Pearson had accused Ryanair, the Irish budget airline that O'Leary runs, of doing too little to tackle climate change, memorably branding the airline "the irresponsible face of capitalism". The fact that O'Leary protested rather too much was down to more than his well-earned reputation as a self-publicist. As pressure grows on the aviation industry, Ryanair and other airlines find themselves in an increasingly uncomfortable position.
The problem lies with two diverging industry trends. On the one hand, flying is more popular than ever before. British passenger numbers are predicted to double to 475 million per year by 2030, for example, and in China, according to the World Bank, passenger numbers grew by a whopping 28% from 2003 to 2004.
Progress in improving the fuel efficiency of aircraft is, by contrast, gradual. Current trends suggest that gains of 1–2% per year will be the norm for the foreseeable future. Only a step change in aeroengine design might increase this, but with current approaches being so safe and reliable, and change so expensive, that seems improbable.
As a result, the growth in aviation emissions, if left unchecked, is liable to wreck attempts to reduce greenhouse-gas emissions. In Britain, for example, airlines' emissions are growing by around 7% each year, even as the government prepares to set in law a commitment to cut national emissions to 60% below 1990 levels by 2050. According to the Tyndall Centre for Climate Change Research, the rest of the economy would have to move to zero emissions in order to sustain aviation growth and meet the target.
It is clear that something will have to give. If real cuts are to be made in carbon emissions, aviation growth will certainly have to level off. The number of trips may even need to be cut. These are truths that the airline industry does not want to hear.
The first moves towards such a future are now being made. The European Commission announced in December that it plans to include domestic flights in its carbon emissions trading scheme by 2011, with intercontinental flights joining the scheme the following year. This is a critical first step towards a future in which consumers start to pay for the environmental cost of flying.
For now, several European airlines say they are in favour of emissions trading, perhaps because they anticipate being eased gently into the scheme with relatively generous emissions targets. The full test of their support will come in the years after the scheme starts, when emissions will need to be capped tightly enough to reduce the growth in airline traffic.
But some, led by O'Leary's Ryanair, are opposed from the start. US airlines are sending an equally indignant message behind the scenes, Pearson says. This opposition may lead to a legal challenge from US airlines to the proposed inclusion of intercontinental flights.
European Commission officials say they are confident of the legality of their approach. But if the US legal action or non-cooperation of the airlines make emissions trading unworkable, more radical alternatives may have to be considered. One such approach would be to review European adherence to the 1947 Chicago Convention, the international agreement that prohibits the taxation of aviation fuel, and hence gives the industry a permanent advantage over its competition, such as rail travel. That would really give O'Leary and his allies something to squeal about.
La verdad es que el impacto que provocan los aviones en el clima es espectacular porque incide de múltiples formas.
La primera es la que comenta la editorial de Nature: los aviones emiten gran cantidad de CO2 a la atmósfera. De hecho hay estudios que han cuantificado la cantidad de CO2 emitido por pasajero y viaje. En 1995, el Boing 767 que viajaba semanalmente de Londres a Washington DC emitía una tonelada de CO2 por viajero y trayecto. Si, lo habeis leido bien: ¡una tonelada! Aquí podeis ver la notícia que publicó Nature al respecto. Y eso sólo es un avión. Imaginad la cantidad de dióxido de carbono que emiten todos los aviones anualmente.
La segunda forma se refiere a los aerosoles emitidos por la combustión del queroseno. Los aerosoles actúan como pantalla reflectora reflejando parte de la radiación solar. Como consecuencia, se produce un enfriamiento de la troposfera, y por tanto, de la superfície terrestre. Es decir, de alguna forma, los aerosoles en general, y los procedentes de los aviones en particular, compensan el actual calentamiento global que estamos experimentando. O dicho de otra forma, los aerosoles están, en parte, emmascarando el calentamiento global. Éste, es mucho más elevado de lo que los datos nos dicen. Aquí os dejo un artículo de fondo donde se analizan las consecuencias de los aerosoles en general. Las conclusiones que obtiene el autor son totalmente aplicables a los aerosoles que emiten los aviones.
La tercera forma está relacionada con la anterior. Los aerosoles actúan como agentes nucleadores de nubes. Por tanto, los aviones favorecen el crecimiento de nubes, más concretamente, de nubes muy parecidas a los cirros (ya que estas nubes son las que más se forman como consecuencia a la altitud donde vuelan los aviones comerciales), y, además, modifican sus propiedades radiativas. Por tanto, los aviones pueden condicionar la formación de nubes donde, de otra forma, no se formarían. Estas nubes cambian el balance de radiación de amplias zonas del planeta, especialmente en las zonas más desarrolladas. Estos cirros actúan de dos formas: la primera es reflejando la radiación que llega del sol e impidiendo que ésta llegua a la superfície terrestre, y la segunda es actuando como trampas de calor, porque atrapan la radiación infrarroja que la Tierra emite, evitando que se disipe hacia el espacio. El resultado final no está claro, pero parece que atrapan más calor del que llegan a reflejar, contribuyendo así al calentamiento global. Aquí teneis el capítulo del último informe del IPCC (Inter-Gubernamental Panel del Cambio Climático) donde se detalla exhaustivamente toda esta cuestión.
La cuarta es el favorecimiento en la formación de ozono (O3). Uno de los gases resultantes de la combustión del queroseno son los óxido de nitrógeno (lo que en la literatura científica se conoce como NOx). Los dos más importantes son el NO y el NO2. Estos dos gases se oxidan rápidamente debido a la radiación ultravioleta dando como consecuencia la formación de ozono. El ozono es, junto al CO2 y al metano (CH4), un poderoso gas de efecto invernadero. Por tanto, hay una potenciación de los gases de efecto invernadero.
Y la quinta forma es, para mí, la más espectacular. Esta forma se refiere a las trazas que dejan los aviones en el cielo durante su vuelo. Estas trazas están compuestas por valor de agua, sulfatos, partículas de combustión y aerosoles varios. Estudio llevado a cabo justo después del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York. Durante los tres días posteriores al ataque (del 11 al 14 de septiembre de 2001) EE.UU. prohibió los vuelos comerciales y de pasajeros en todo su territorio. Esta prohibición permitió a un grupo de científicos estudiar las oscilaciones de temperatura de esos tres días sin la influencia de los aviones. Aquí teneis ese estudio y aquí la nota que publicó Nature. Lo que pudieron constatar estos científicos es que durante los tres días que no hubo aviones en el aire aumentó la diferencia existente entre el máximo de temperatura diaria y el mínimo nocturno. Varios investigadores habían mantenido que las trazas de los aviones podían reducir la transferencia de la radiación solar hacia la Tierra y de la radiación infrarroja reflejada por la Tierra hacia el exterior, y por tanto reduciendo el rango de oscilación de la temperatura diaria. Hasta ese momento, esta explicación no había pasado de mera hipótesis de trabajo porque no se había podido demostrar. El trabajo de David J. Travis, Andrew M. Carleton y Ryang Lauritsen permitió demostrar dicha hipótesis y, lo que es más importante, cuantificarla.
¿Cual es el resultado final de todas estas contribuciones? Pues parece que, al final, los aviones contribuyen de forma neta al calentamiento global, aunque hay aspectos que aun no estan claros del todo.
Impresionante y complicado el efecto de los aviones sobre el clima ¿no?
miércoles, enero 10, 2007
2006: El año más caluroso ... ¿de verdad?
España vivió en 2006 el año más caluroso, y los expertos culpan al cambio climático. Las temperaturas estuvieron 1,34º por encima de la media del periodo de referencia
El año 2006 ha sido para España el más caluroso de la historia, al menos desde que hay registros, aproximadamente hace 150 años. Según el Instituto Nacional de Meteorología, las temperaturas estuvieron 1,34º por encima de la media. Este valor supera al que se dio en 2003 (1,32º), que hasta ahora ostentaba el récord con una ola de calor que causó miles de muertos en toda Europa. Los cuatro años más cálidos registrados en España se han vivido desde 1995, y todo indica que 2007 puede batir récords históricos. La razón, según los expertos, está en el cambio climático.
Las temperaturas estuvieron este año pasado 1,34º por encima de la media del periodo de referencia (1961-1990), según los datos del Instituto Nacional de Meteorología (INM) facilitados por Arturo Gonzalo Aizpiri, secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático.
"El año 2006 ha sido el más caluroso desde que tenemos registros y se puede decir que el más cálido de la historia de España", afirmó Aizpiri en una rueda de prensa para hacer balance del año pasado.
Aizpiri indicó que el segundo año más cálido fue 2003, con una anomalía de 1,32º por encima de la media histórica. Señaló además que los años más cálidos en la historia de España han estado entre los 20 últimos años. Durante 2006 se extremaron las temperaturas. "Fueron más cálidas de lo normal en verano y más frías en invierno, en un contexto internacional de cambio climático", agregó.
Este periódico intentó sin éxito que el INM dijese cuál es la media que se utiliza como referencia para establecer las subidas de temperatura. En declaraciones a Europa Press, el portavoz del INM, Ángel Rivera, sí explicó que en algunos observatorios se ha demostrado que 2006 ha sido el más cálido desde el inicio de las observaciones, a principios de siglo. Es el caso de Madrid-Retiro (que recoge datos desde 1900); Ciudad Real (desde 1971); Albacete (1941); Soria (1946); Burgos (1946); Barcelona-Prat (1925); Tortosa (1904); Girona (1973); Murcia-San Javier (1946); y Zaragoza (1941).
A juicio del portavoz de Meteorología, la subida se enmarca en una tendencia global de ascenso de las temperaturas consecuencia del cambio climático, un proceso provocado en una gran parte por la actividad humana". Rivera indicó que lo ocurrido en 2006 "está totalmente en la línea" del cambio climático que se está dando en todo el planeta y recordó la existencia de estudios que indican una mayor incidencia del fenómeno en la Península Ibérica y el Mediterráneo, dentro del contexto del hemisferio Norte.
En este sentido, los cálculos recientes de la Oficina Meteorológica de Reino Unido prevén que 2007 bata todos los récords y se convierta en el año más caluroso de la historia del planeta debido al fenómeno de El Niño. Esta alteración atmosférica se caracteriza por la llegada de aguas inusualmente calientes a la costa noroeste de Suramérica y se considera la causa principal de la variación de las temperaturas. Pese a esta predicción, Rivera explicó que la influencia de este fenómeno en Europa "no está tan clara" y sus consecuencias "no se conocen con seguridad".
Según el INM, los meses más calurosos durante 2006 fueron, por orden de mayor a menor, mayo (especialmente en el centro y este peninsular), julio (especialmente en la mitad norte y costa mediterránea), octubre (mitad oriental), noviembre (cuadrante nororiental), abril (vertiente mediterránea) y junio (en la mitad norte).
Los más fríos fueron febrero (especialmente en el cuadrante noroccidental y valle del Ebro), enero y diciembre. Meteorología destaca que los meses veraniegos fueron muy calurosos y los invernales fríos. Es decir, 2006 ha sido un año de fuertes contrastes térmicos, aunque con un claro predominio de los valores más altos de lo normal.
La subida de la temperatura en España está por encima de la registrada en el resto del continente. La Organización Meteorológica Mundial afirma que el año que acaba de pasar fue el sexto más cálido desde que hace siglo y medio comenzaron los registros.
Hay varias cuestiones que sorprenden de esta notícia. La primera es la referencia que hace el periódico a la negativa del Instituto Nacional de Meteorología a definir cual es es periodo de referencia que se emplea para calcular las anomalías. Sorprende esta negativa máxime cuando se sabe que dicho periodo es el comprendido entre 1960 y 1990. ¿Porqué hay esa negativa? Pues no lo sé ... pero sorprende porque no es ningún secreto de Estado ...
La segunda cuestión que sorprende es la relación de estaciones meteorológicas que se citan en donde se ha determinado las anomalías más elevadas. La primera estación meteorológica citada es Madrid-El Retiro. O sea una estación meteorológica situada en pleno centro de una ciudad. Los datos obtenidos en estaciones situadas dentro de ciudades son poco fiables porque, en su mayor parte, lo único que reflejan es el aumento del gasto energético. Las ciudades han ido creciendo con el paso del tiempo, y con ellas, ha ido aumentando el consumo de energía (más calefacciones y aires acondicionados, más coches, más asfalto, más fábricas en su cinturón industrial, ...). Todo ello implica un aumento del calor que retiene la ciudad (el asfalto actúa como acumulador térmico) y del que emite (lo que se conoce como efecto isla, y que engloba el emitido por las calefacciones y aire acondicionado, y por el asfalto debido al albedo). Aunque es un fenómeno que se conoce desde hace mucho, es muy difícil cuantificarlo para poderlo eliminar de las series de temperatura y, así, determinar cual es su tendencia real. Este hecho provoca que, los datos meteorológicos obtenidos por estas estaciones, haya que cogerlos con cautela. El caso de Madrid-El Retiro no es aislado. La mayor parte de las estaciones meteorológicas españolas están situadas dentro o muy próximas a grandes núcleos urbanos.
Y la tercera cuestión hace referencia a la longitud de las series meteorológicas. La mayor parte de las series meteorológicas son muy cortas (cuatro estaciones se instalaron durante la década de los 40, Ciudad Real empieza en 1971 y Girona dos años después). Es muy difícil determinar si un fenómeno es inusual o no con series de datos tan cortas. Para poderlo asegurar con rigurosidad es necesario poder disponer de series de datos largas (como mínimo un siglo, si no más). Sólo entonces se puede afirmar con rotundidad que el incremento observado para 2006 se puede atribuir al cambio climático o a la variabilidad climática natural. Y, de hecho, ninguna de las series meteorológicas españolas cubre los últimos 150 años. Solo hay una que sí que cubre todo este periodo y es la de Gibraltar. Y de ella no se comenta nada ...
Por tanto, con los datos que dispone España, no creo que se pueda afirmar que el 2006 haya sido el más caluroso de los últimos 150 años. Y que conste que no digo que no lo haya sido ...
sábado, diciembre 23, 2006
Navidad, dulce Navidad ...
Nos leemos el año que viene (que por cierto me han dicho que 2007 tiene doble licencia para matar ... 2 - 007 ... ya se que el chiste es malo ... ¡que le voy a hacer!)
